Cuaderno americano (II)

No fueron pocos los que antes de que empezara este Mundial dijeron que sería uno de los más aburridos de la historia. Trazas tiene de serlo. La historia de las tres sedes, con cientos de kilómetros que han de cubrir los equipos para jugar los partidos no es una buena idea. Las horas de los partidos son demenciales: a las dos de la madrugada, a las seis de la madrugada, a las doce de la noche. Un despropósito, si tenemos en cuenta la sobredosis de partidos. Una primera fase sin enfrentamientos de alto voltaje, con selecciones que tendrían dificultades para ganar un partido en nuestra tercera división -ahora le han puesto otro nombre, pero nos entendemos-, y una mayoría de partidos que se jugarán con temperaturas tan elevadas que se hará imposible contemplar un fútbol de calidad.
Una confesión: de la primera jornada solo vi el partido de España contra Cabo Verde. Tuve bastante. Me fastidió la siesta y el posterior paseo, y me dejó un poso bastante amargo. Ahora todo el mundo dice que ganamos en Suráfrica perdiendo el primer partido contra Suiza. Pero si seguimos jugando como lo hicimos, nos volveremos a estrellar. Arabia, según leo, también se atrincheró en su área contra Uruguay. Del resto se debe destacar a los goleadores natos: Kane, Halland, Mbappe. Y Messi, que consiguió un hat-trick gracias a la benevolencia del árbitro, que no le expulsó cuando el partido iba empate a cero. Se espera con impaciencia el siguiente partido de Argentina para ver a la pulga cómo abofetea al árbitro y le nombran MVP del partido.
Pero lo mejor de la primera jornada nos lo regaló el Colombia-Uzbekistán. No por el partido, que fue un pestiño como el resto, sino por un sector de la afición colombiana. Se había reservado un palco preferente para personas de movilidad reducida. Media docena de seguidores en sillas de ruedas. De repente, Colombia logra su primer gol y se obra el milagro: todos los discapacitados recuperan la normalidad y se levantan al unísono alborozados por el gol de su equipo. La escena se repite con los otros dos goles de los cafeteros.
Lázaro, levántate y anda.